
Qué decir cuando se desvanece el tiempo,
Cómo explicar la necesidad sin sosiego…
Mis ideas frenéticas… las manos frías…
Arañando el calor del invierno,
quizá…
Reaparezca en mí y en mis vuelos..
... para salvarme del vértigo de todos los segundos



(Te quiero muñeco,
infinitas veces de aquí a Australia)

Regreso entre anémonasy petalos acuáticosdescansada e inquieta,buscando de nuevo,incondicionalmente.


¡Hasta la vista Don Mario!
La Tierra pierde un genio,
pero el Cielo gana el mejor de los luceros.


Fuera los grilletes
Adios condena.


Contigo aprendo cada día como paladear las texturas vitales
Cómo he de concertar citas de colores.
Cómo saberme de ti,
en ti…
Cultivo a tu lado esa pícara caricia,
que sonríe viajando
desde mi frente hacia tu ombligo.
Experimento lindas y apremiantes travesuras,
que olvidan que existe otro universo
más allá del que fundamos aquella madrugada.
Cuando planean los fantasmas borradores de sonrisas
me regalas la precisa dosis de ternura,
para que esta adicta a ti
no salga huyendo.
Los abrazos sabios,
con la intensidad adecuada a mi silencio,
son de tus brazos tibios,
mi dueño.
Fuertes: si la tierra sepulta mi luz
Delicados: si me duele el cielo.
Ardientes: si nos puede el fuego
… y a veces mi villano…
investigando posibles cosquillas.
Me declaro perpetua alumna
de tu cabello nocturno.
Me afilio a tu dulzura
a la menta en la mirada.
Contigo y a tu vera amor,
y a tu vera contigo.
La sangre de inocentes,
persiste vertida entre andenes y amasijos con almas.
El silencio de la memoria
apuñala a los que aún siguen esperando.
Amanecen maldiciendo aquella mañana de humo y ruido,
... muriéndose,
abocados a vivir con escarcha en la vida.
El video procede de la red.
La sirena que canta y compone es:
"Elena Bugedo"
Cuando mi Pequeño Brujo era un bebé,
y rompía en llanto...
le tomaba en brazos,
meciendo lágrimas y alboroto.
Un día, empecé a cantarle esta canción,
me regaló la ternura de su mirada...
y cesaron los pucheros con la magia de su risa.
Desde entonces, esta melodía,
me acompaña siempre.
... y si algun día se despistan los ángeles de la guarda...
les invocaré con música.
...y si Campanilla y Peter Pan me cuidan ...
no hay nada imposible.
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