
Recorriendo los caminos,
que con tanto amor me allanaste.
A veces sin motivo…
vacié mi furia en tu regazo,
golpee el alma con sílabas crueles…
donde guarecerme de mí,
de ese mundo.
Mujer que a mi cuna llevaste
enredados en tu ternura.
Mi linda Dama, que siendo niña
me enseñaste cómo un simple periódico
podría convertirse en el más divertido de los vestidos.
Dimos lecciones magistrales de cómo permanecer
despiertas y conversando hasta horas intempestivas
sin ser sorprendidas.
Nos iniciamos en el maravilloso arte
de contagiarnos la risa.
Mi compañera de correrías en esa edad difícil.
Mi compinche inagotable.
Nadie como tú viste
de consuelo mis cicatrices.
Mujer de templanza y mesura
que sin prisa vives,
paladeando todos los recreos
Mujer de ojos serenos y melódicos
de visión con miel
madre mía,
amiga mía,
hermana mía.
para cuidarme y ser mi Hada...